mayo/junio 2003: Volume 3, Number 3
III Foro Mundial del Agua, Kioto, Japón: Debaten Propuestas Mundiales para Atender Escasez de Agua
por Fátima Soto Rodríguez
Durante las próximas tres décadas de este siglo, la humanidad se enfrentará a uno de los mayores retos desde su existencia en el planeta: la disponibilidad de agua dulce para satisfacer sus necesidades básicas. Y es que de acuerdo a estudios recientes, para el año 2050 la población mundial será de casi 10 mil millones de personas que demandarán al menos 50% más agua de la que consumen hoy día los 6 mil millones de seres humanos que habitan La Tierra. Además, la escasez de agua implica también menor producción de alimentos y un freno al desarrollo industrial, factores que serían detonadores de una crisis mundial cuyas consecuencias afectaría, sobre todo, a los países en vías de desarrollo. Este y otros problemas relacionadas con el agua fueron analizados durante el Tercer Foro Mundial del Agua, celebrado en Kioto, Japón del 16 al 23 de marzo pasado. El foro reunión a especialista en el tema, ministros y representantes de organizaciones no gubernamentales. Tanto en las sesiones plenarias como en las mesas de trabajo que precedieron a las diversas ponencias presentadas, los pronunciamientos y buenos propósitos a favor de hacer un uso sustentable del agua fueron el eje rector de las discusiones, pero el cómo hacerlo suscitó grandes debates entre los asistentes, porque si bien todos, o casi todos coinciden en puntos estratégicos como el lograr una administración integral del agua, a través de su manejo por cuenca hidrológica; duplicar las inversiones en infraestructura y reforzar las medidas para prevenir desastres ambientales, una gran mayoría manifestó su desacuerdo para que empresas privadas tengan a su cargo la operación de los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento. Esta posición fue respaldada por los integrantes de las organizaciones no gubernamentales, quienes además se oponen a dejar en manos de los inversionistas privados la construcción de infraestructura hidráulica. Sin duda, estas manifestaciones son muestras de solidaridad con los grupos marginados de la sociedad, sin embargo, para poder financiar la infraestructura y el acceso de los servicios a esa parte de la sociedad, es necesario que fluya la inversión privada en el sector hidráulico, ya que dado el rezago que existe, ninguna nación en vías de desarrollo podrá contar con los suficientes recursos fiscales que le permitan hacer frente a éste problema. En ese sentido, cabe resaltar el informe presentado en el foro, por el Consejo Mundial del Agua, denominado "Financiamiento del agua para todos", elaborado por un grupo de expertos encabezados por Michel Camdessus, ex-director del Fondo Monetario Internacional (FMI), donde se proponen esquemas de financiamiento para el sector agua, las cuales permitirían alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio, establecidas por la Asamblea de Naciones Unidas en el año 2000 y ampliadas en Johanneseburgo en 2002. El documento señala que para lograr que toda la población tenga acceso al agua, es indispensable duplicar las inversiones mundiales anuales, y que estos recursos tendrán que provenir de los mercados financieros internacionales, nacionales y locales (financiamiento a pequeña escala, por ejemplo), así como de las tarifas y derechos por el uso del agua. En otra vertiente, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó el proyecto "Iniciativa Comunitaria por el Agua", que propone ayudar a los países para que la gestión de los recursos hídricos forme parte integral de sus estrategias nacionales de desarrollo. El proyecto, que cuenta con un presupuesto de 500 mil dólares (US$) para 2003 en su fase piloto, se incrementará en forma gradual hasta llegar a US$50 millones en un periodo de cinco años y beneficiará, inicialmente, a unos 15 países que recibirán subsidios en apoyo de enfoques innovadores sobre el abastecimiento de agua, el saneamiento y la ordenación de las cuencas hidrográficas a nivel de la comunidad. Esta iniciativa basa su estrategia en el reconocimiento de que la innovación tecnológica, el aumento de mano de obra e incluso nuevas fuentes de financiamiento servirán de poco, a menos que estos aportes sean encauzados y coordinados mediante una buena gestión de los recursos hídricos. No cabe duda, que todas las aportaciones vertidas en el Tercer Foro Mundial del Agua para encontrar soluciones a los problemas de escasez, preexplotación y contaminación de los recursos hídricos son muy valiosos, también es necesario reconocer que los resultados de las discusiones quedaron una vez más en buenos propósitos, pues no se lleg� a un consenso que garantice las implementación de los principales puntos de la Declaración Ministerial. No todo está perdido, pero ojalá que en el próximo foro se logre pasar, en los hechos, de la palabra a la acción. Mientras tanto, pongamos cada uno de nosotros nuestro granito de arena, o nuestra gotita de agua, para preservar nuestro recurso fuente de vida: el agua. Acerca de la Autora Lic. Fátima Soto Rodríguez es subgerente de Difusión y Relaciones Pblicas en la Comisión Nacional del Agua. También es la editora de la revista Vertientes, que es el órgano de comunicación de la CNA. Contacto: +52(55) 5481-4244, Fax: +52(55) 5481-4243, fatima.soto@cna.gob.mx Declaración de Kioto Los ministros reconocieron que para las naciones 'el agua es la fuerza que impulsa el desarrollo sostenible, indispensable para la erradicación de la pobreza, el hambre, la salud y el bienestar de la humanidad'. El documento establece los siguientes compromisos: • Cada país se hará responsable de sus necesidades de agua, a través de autoridades locales y comunidades, que tendrán el poder necesario para llevar acabo sus proyectos. • El gasto anual en infraestructura para el agua potable se duplicará en los países en desarrollo hasta llegar a 100 mil millones de dólares en 25 años. • Se explotarán todas las posibilidades de financiamiento, incluyendo la participación del sector privado y el desarrollo de mecanismos de asociación de entidades públicas y privadas para tales fines. • Se regulará el uso de la tierra e instalarán sistemas de alarma de desastres y de administracin de riesgos para limitar el impacto de inundaciones y sequías. • Se compartirán e intercambiarán datos y conocimientos entre los estados para minimizar los daños causados por los desastres.
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